Somos solo vos y yo. La tele parece un ser más pero somos solo vos y yo. Solos en la cama, en silencio. Solos vos y yo y una cama donde ocasionalmente hacemos el amor, a veces con la luz, a veces con la luz apagada. Quizás para ya no ver al otro, quizás para ya no vernos a nosotros mismos. Quizás apagamos la luz y lo hacemos a oscuras para invitar al deseo, para que crea que no hay nadie y cuando menos lo espera está dentro de nuestra cama. Una cama de pies fríos y mentes cálidas que piensan en mucho y en nada.
Mentes que pensantes se conectan y se miran y se analizan y se conocen. Se conocen de esa oscuridad de la cama, de la cocina, del comedor, del patio. Se conocen del colegio, se conocen del barrio aunque se hayan criado en diferentes lugares, esas mentes se conocen como si hubieran nacido juntas y hayan sido separadas por un designio de la vida que los rige.
Los pies fríos, la mente caliente, los cuerpos acostados, la tele prendida, la luz apagada invitando al deseo a calentar esos pies, apagar esa tele y juntar esas mentes.
Pero los pies están fríos y las mentes lejanas, el deseo pasa cercano, se asoma y se va.
Sin embargo acá estamos solos vos y yo, con la tele encendida y la luz apagada.
Dante Karnstein
lunes, 5 de octubre de 2009
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1 comentarios:
Gusta, gusta. Yo que vos le doy un empujoncito a mi creatividad y sigo escribiendo.
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