martes, 26 de enero de 2010

A la vida le falta una banda sonora

La vida misma es interesante y divertida aún si no es de las que te sonríen siempre, aún si es de las que te aporrean cuando te diste vuelta. La sabiduría popular dice "si la vida te da la espalda tocale el culo" a lo que le agregaría "pero después no te hagas el piola porque te la pone de parado".

La vida es como una mala película de Hollywood, con un guión berreta que genera sonrisas y llantos abrazados a un balde de pochoclos, a una bolsa de papas fritas o un paquetito de Rocklets, pero las películas tienen algo que la vida no, una banda sonora. Recuerdo una pelicula, mucho muy mala, llamada "The Cable Guy" en la que Jim Carrey personifica a un adicto a la televisión por cable y decía algo como "la vida sería más emocionante si tuviera banda sonora", coincido.

Pero a veces me pregunto, ¿realmente la vida no tiene banda sonora? Y me respondo, a veces la tiene. No sé cómo funciona pero la tiene y recurro a una memoria personal para ejemplificar. Hubo una época en la que estuve enamorado perdidamente de una chica con la que solía salir pero las cosas no funcionaban correctamente por más que la lucháramos. Tuvimos más de una ruptura y una de esas rupturas fue en el pasillo de entrada a su casa, uno de esos típicos pasillos de ph al fondo. Estábamos cabizbajos, en silencio, a oscuras, casi no nos veíamos los rostros pero ambos estábamos tristes y amargados, y de pronto, en medio del silencio de la noche se detiene un auto en la esquina y comienza a sonar "I Wanna Know What Love Is" de Foreigner y mientras los blondos cantaban "I wanna feel what love is, I want you to show me" los dos nos miramos a oscuras y nos reímos incrédulos de la carta que ponia en juego la vida.

Recuerdo días más tarde ir a un bar con ella, a charlar, a tratar de remar un poco más (eso se llama fuerza de voluntad), sentarnos en la mesa, callados de nuevo, cabizbajos de nuevo, con una tenue luz, de fondo había música como en todo bar que se digne de serlo. Cuando nos sentamos estaba terminando una canción que no recuerdo ni recordaré pero nunca olvidaré que de pronto comenzó a sonar "Should I Stay or Should I Go" de The Clash. Cabizbajo noté la increíble "coincidencia" y no dije nada pero ella empezó a reír señalando el techo como hace uno cuando señala la música que suena alrededor de uno y nuevamente reímos mientra yo le decía "tu indecishon me molesssta" imitando la fonética de los ingleses.

Estas y otras situaciones similares que se han sucitado me hacen pensar que a veces nuestro ángel guardián, además de ser ángel y buen contador de chistes, es un copado DJ.

Dante Karnstein

2 comentarios:

Rutiger dijo...

Si dijera que un ente superior a mi ha hecho que entre aquí por casualidad, no mentiría. Pero como no creo en la casualidad, sino en la causalidad diré que por culpa de que un amigo mío tuviera en el nick "Defcon 0" he llegado hasta aquí, es muy interesante tu blog. Y tus artículos más aun. Seguiré por aquí, y de hecho me has inspirado para hacer una entrada en el mío.

Saludos.

Dante Karnstein dijo...

Somos dos los creyentes de la causalidad y no de la casualidad. Bienvenido seas, me alegra saber que te gusta el blog por sencillo que sea y más aún que te inspire a escribir.

Un abrazo!

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