¿Y si legalizamos la prostitución?
A- ¡Dale que va!, total esto es un viva la pepa.
B- ¡¡Nooo!! ¡¡Es amoral y corrompe a las generaciones venideras!!
C- Qué se yo, ¿habría descuento para estudiantes?
El otro día me decía, si legalizan el uso privado de marihuana con el fin de poder luchar más fácilmente contra el narcotráfico, ¿por qué no legalizar la prostitución para luchar más fácilmente contra el contrabando de menores y todos esos asuntos? Aparte me imagino un mundo aún más copado, porque hay gente que es muy fea o muy introvertida o simplemente gente a la que no le interesa una relación estable y desea pagar por sexo, no los podemos mirar mal, eso siempre existirá como siempre existió, entonces esa gente seríamos felices… ¡Sería feliz digo!, o sea, ellos, claro, los que consumen, no, yo no sería feliz, o sea, sí, porque estaría bueno, ¡pero no porque yo vaya y consuma eh!, me refiero a los que van y… Bueno, ya saben, trompeta sensual, cortina de satén semitransparente, vientito ligero, como en esas películas francesas que vemos los viernes en la trasnoche, ¡que ven! Los que ven esas películas, que yo sé que están en ese horario porque un amigo siempre me cuenta… Es un caso ese tipo…
La cuestión es que sería más práctico porque se podría pagar con efectivo o tarjeta de crédito por ejemplo, pedir factura A para discriminar el IVA si vas a un cabarulo, o sino la prostituta puede ser monotribustista e incluso mejoraría el porcentaje de ocupación, ¡le conviene hasta al Gobierno!
Aparte imagino tener un prostíbulo abierto en la esquina de mi casa sin ningún problema, con los papeles de la AFIP pegados en la puerta y los stickers de las tarjetas de crédito que se aceptan. Un localcito con toldo rojo y techo tinglado que dice “El cabarulo de Sara” ponele, entrás, saludás a Sara: -Hola, Sara, ¿cómo le va? – tranquilamente, como saludás al farmacéutico o al diariero que solés frecuentar, y no la tutéas porque ya es una señora con experiencia encima que gracias a la legalización logró montar su propia PyME de placer sexual.
Sacás número y te sentás a esperar tu turno, te atienden, vas a un cuarto que sabés está limpio porque por ahí pasó sanidad a controlar que todo esté en orden y empezás con lo tuyo, ¿no? Todo el asunto ese de bajarse los pantalones y esas cosas que hace la gente de malos pensamientos, no como uno que tiene la cabeza bien puesta en su lugar, por debajo de la bragueta digamos…
Imagino una situación habitual, la señorita en cuestión le baja los jeans al consumidor (aunque en este caso no estoy muy seguro quién consume ni qué consume, es como todo un tema aparte), lo estimula y con una frase típica se daría un diálogo como:
-¡Qué grande la tenés!
-¡Qué grande esta tarjeta!- diría el hombre emocionado por poder realizar el trámite en cómodas cuotas sin intereses, ni hablar si sale Juan Carlos Mesa de adentro de un placard con una réplica de cartón de metro y medio de ancho de la tarjeta en cuestión.
Después del consumo del servicio bajás, vas a la caja y le abonás a Doña Sara con tu tarjeta, en 3 cuotas, sin interés que luego en tu resumen de la tarjeta figuraría como “Doña Sara Prost”, porque los resúmenes de las tarjetas cortan los nombres de los locales a una X cantidad de caracteres por lo que noté, y si tu pareja pregunta por ese "Doña Sara Prost" vos rápidamente le decís que es la marca de la pollera que le regalaste el fin de semana pasado y que "¿justo podés creer que no tenía etiqueta con el nombre de la marca? Ya no hacen las cosas como antes".
Sino podés pagar con tickets canasta, que ahora están en peligro de extinción (si es que ya no pasaron a mejor vida) pero mientras tengas podés usarlos, o mejor aún, acumulás algo así como millas de viajero o puntos como en la tarjeta de las estaciones de servicio o de las librerías, vas comprando y sumando puntos que podés cambiar por artículos o servicios en los prostíbulos afiliados, total ya existe una tarjeta Erógena con descuentos en hoteles, ¿por qué no darle un uso aún más práctico? Sería algo como:
35.000 puntos – servicio completo
15.000 puntos – servicio oral
2.600 puntos – disfraz de colegiala, stripper o policía
1.200 puntos – disfraz de conejita, enfermera o súper heroína
650 puntos – una caja de condones de 12 unidades
250 puntos – una caja de condones de 3 unidades
100 puntos – un condón
No te digo que vas a sumar de 5000 puntos cada vez que vas, se suma de a poquito, imaginá que los premios no son cosa de todos los días y aparte el otro día fui a un telo y me cobraron como 13 mangos la cajita de Prime así que 100 puntos no está taaaan mal considerando los precio actuales.
Los disfraces varían depende de la demanda claro está, pero se me hace que la colegiala tiene como más demanda de mercado que la conejita, no sé, digo desde mi punto de vista. Me cae mucho mejor la colegiala. Y así habría de todo, juguetes eróticos, bebidas, sidras, vinos, champagnes, horas en hoteles transitorios, desayunos, todo sumando puntos, y ni hablar de los descuentos con la tarjeta de Club La Nación, sería algo como “10% en parrilla ‘El Arriero Rengo’”, “2x1 en Teatro Coliseo”, “15% de descuento en morochas mayores de 24” y cosas así.
De repente imagino un grupo de prostitutas cortando Av. de Mayo pidiendo por nuevos puestos de trabajo vaya uno a saber dónde o Página12 criticando el monopolio de rubias. Juntamos firmas en cualquier momento y nos vamos todos de trolas para festejar, pero yo no voy porque a mí el sexo pago no me va (bah, depende cuánto me ofrezcan, y si es en blanco y freelance, saco número y vuelvo).
lunes, 25 de enero de 2010
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